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Gastritis por helicobacter pylori

La Helicobacter pylori (H. pylori) es un un organismo bacteriano responsable de la mayoría de las úlceras gástricas y muchos casos de gastritis crónica (inflamación del estómago). Este organismo puede debilitar la cubierta protectora del estómago y el duodeno (primer parte del intestino delgado) y permitir que los dañinos jugos digestivos irriten el revestimiento sensible de estas partes del cuerpo.

Lo que es interesante, es que muchas personas tienen este organismo en su tracto gastrointestinal, pero no desarrollan úlcera ni gastritis. Parece entonces que también deben estar presentes otros factores para que el daño tenga lugar.


SÍNTOMAS


Lo más característico de la úlcera gastroduodenal es la aparición del dolor o de sensaciones incómodas en la región abdominal, que pueden presentar una o varias de las siguientes características:

• Dolor en la parte alta del abdomen (epigastrio) que aparece a los 30 a 60 minutos después de comer.

• Dolor de aparición nocturna (cuando el estómago está vacío).

• El dolor sordo que no se irradia.

• Períodos de dolor de semanas, con periodos libres de síntomas.

• Dolor al presionar en el epigastrio.

• Otros síntomas consecuencia de los anteriores serían pérdida de peso, pérdida de apetito, distensión abdominal, eructos, náuseas o vómitos, aunque estos últimos son poco frecuentes.


Este dolor se puede asociar a pirosis o acidez en el esófago (detrás del esternón) ya que frecuentemente se asocia a un reflujo de los ácidos gástricos hacia el esófago, el cual puede resultar dañado por efecto de dicha acidez originando esofagitis.

En numerosos estudios se ha observado que no son exactamente las mismas causas las que llevan a una úlcera gástrica o a una duodenal. De hecho, parece que la úlcera de estómago se relaciona con la presencia en el duodeno de una bacteria denominada Helicobacter pylori, y la úlcera duodenal se relaciona con una excesiva acidez en el estómago, aunque pueda parecer paradójico.


HELICOBACTER PYLORI


Según se ha podido determinar, tinen diversos efectos sobre las personas infectadas:

• Mayor concentración de amoníaco en el moco gástrico, unas cuatro veces más de lo normal; éste lesiona directamente la mucosa del estómago, y altera la viscosidad del moco quela recubre y protege, lo cual la hace más vulnerable al efecto del ácido con el que está en contacto permanente.

• Por otro lado también la infección del H. pylori produce una elevación anormal de la gastrina, molécula que se encarga de regular la cantidad de ácido gástrico que se libera al estómago; normalmente, la cantidad de gastrina se regula dependiendo del alimento ingerido. En infectados por H. Pylori, la secreción de gastrina es inapropiada ante un estímulo alimentario. La gastrinemia basal aumenta en un 50 % y la postprandial en un 100 %. Además, se ha demostrado la reducción de los niveles de gastrina tras los tratamientos de erradicación.


AUMENTO DE LA SECRECIÓN ÁCIDA


El aumento de la secreción ácida parece que es la causa principal de las lesiones de la úlcera péptica duodenal. La mucosa duodenal responde al aumento de acidez con cambios en la estructura de la mucosa, que intenta hacerse más resistente a la agresión que el ácido le está suponiendo; va cambiando su estructura y pareciéndose cada vez más a la mucosa gástrica, más preparada para resistir el ataque ácido; finalmente, se trasforma totalmente en mucosa gástrica , lo cual se llama metaplasia gástrica del duodeno, que a su vez se infecta por el H. pylori con aparición de duodenitis y úlcera duodenal.

El tabaco también representa un factor de riesgo elevado para la aparición de lesiones pépticas duodenales.


CONSUMO DE ANTIINFLAMATORIOS


Los antiinflamatorios realizan su acción a través de numerosas y complicadas reacciones químicas, entra las cuales se encuentra la regulación de unas moléculas denominadas prostaglandinas, que favorecen las defensas del estómago contra el ácido gástrico.

Los antiinflamatorios (ver en la figura, B) inhiben la síntesis de prostaglandinas PGs (ver en la figura G), por lo cual el estómago pierde parte de su capacidad para defenderse, hasta el punto de que estos fármacos, tomados de forma continuada, sin protección gástrica y sin control, conducen muy frecuentemente a la aparición de úlceras digestivas, o manifestaciones menores de la misma etiología.


GENERALIDADES SOBRE EL TRATAMIENTO DE LA ÚLCERA GASTRODUODENAL


• El tratamiento con antibióticos está indicado en todos los pacientes con infección por Helicobacter pylori (el 85% de los pacientes con úlcera gástrica lo presentan).

• No existe una terapia antibiótica ideal, hay varias opciones.

• La terapia antiulcerosa (AntiH2-Omeprazol) se recomienda para aliviar síntomas y facilitar la cicatrización.

• Las úlceras rebeldes precisan de una asociación de inhibidores de secreción con antibióticos.

• El tratamiento de mantenimiento está indicado en estas úlceras rebeldes.

• En todos los pacientes ulcerosos debe investigarse el consumo de AINEs (antiinflamatorios no esteroideos).

• En las úlceras asociadas a la administración de AINEs (antiinflamatorios no esteroideos) estos deben interrumpirse, si es posible, y erradicar el Helicobacter pylori, si está presente.


(Basado en artículo publicado en www.tuotromedico.org)

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